jueves, 5 de julio de 2012

NECESITAMOS REÍR


"La vida es demasiado importante como para tomársela en serio"
-Oscar Wilde
El sentido del humor es una capacidad única del ser humano y tiene carácter universal.  Son muchos los beneficios que se le atribuyen tanto físicos, como sociales y psicológicos.

Reír reduce el estrés y la ansiedad que sufren las personas, mejorando indirectamente su  salud física. Cuando la persona ríe y tiene buen sentido del humor, el estado de ánimo  mejora y las enfermedades –si las hay- se sobrellevan mejor. Incluso, puede contribuir a que las personas también perciban mejor su estado de salud.

La risa está implicada en cambios fisiológicos en el sistema músculo-esquelético, el endocrino, el inmunológico, el nervioso y el cardiovascular. Una risa fuerte, vigorosa, reduce la tensión muscular, incrementa la cantidad de oxígeno en sangre, produce endorfinas, ejercita el corazón y el aparato circulatorio.

El sentido del humor también afecta a la salud porque suele ir acompañado de un estado emocional positivo. Las emociones positivas estimulan el sistema inmunitario, tienen efectos analgésicos y contrarrestan los efectos de las emociones positivas que pudiese experimentar la persona.

El sentido del humor modera el estrés porque ayuda a que la persona “vea la situación de otra manera”, menos amenazante. Al reducir el estrés, también lo hacen otras circunstancias relacionadas directamente con él, como por ejemplo, contraer una enfermedad infecciosa o sufrir enfermedades cardíacas.  Ahora bien, parecen existir diferencias en los efectos que generan unos u otros tipos de humor: el “humor positivo” será más beneficioso en el estado de ánimo, que el “humor sarcástico, irónico”, que la persona quizá, emita ante los demás a modo de mecanismo de defensa.

Las personas con sentido del “humor positivo” suelen tener mayor autoestima, tener más presentes sus fortalezas y dar menor peso a sus debilidades (incluso a reírse de ellas). La visión de sí mismos es más positiva, la visión de la vida en general, es más positiva y la aceptación social por parte del entorno es mucho mayor, porque son personas con las que se quiere estar. Ser bien acogidas, socialmente hablando, potencia el desarrollo de emociones positivas e indirectamente las sensaciones de bienestar y felicidad.

Reír tiene ventajas –y ninguna contraindicación- por lo que es necesario hacerlo todos los días, incluso cuando no estemos de humor. Podemos rodearnos de personas que sabemos nos harán reír, o ver películas que despierten nuestra hilaridad,  leer libros divertidos, ver programas cómicos de televisión, intentar que vengan a nuestra mente recuerdos positivos que nos hagan sonreír, ponernos delante del espejo y entrenar. En última instancia, podemos asistir a clases de risoterapia que tantos beneficios están demostrando aportar en quien lo practica. Las alternativas son muchas y eficaces.

No hay comentarios:

Publicar un comentario