miércoles, 13 de junio de 2012

SOBRE LA SALUD PSICOLÓGICA Y LAS EMOCIONES POSITIVAS


     La salud de los seres humanos se basa en el equilibrio de factores biológicos, psicológicos y sociales, y cómo éstos interrelacionan. Por eso se habla de salud física, pero también mental.

    Y si esto es así podemos plantearnos cómo puede beneficiar a la salud de nuestro cuerpo, el funcionamiento de nuestro cerebro, las predisposiciones innatas y las respuestas adquiridas por aprendizaje.

     Estudios realizados indican que aquellas personas que son optimistas y felices presentan niveles más bajos de la “hormona del estrés”, que en cantidades elevadas pueden provocar una disminución de las defensas, hipertensión arterial y acumulación de grasa en la zona abdominal. Otras investigaciones demuestran que aquellas personas más felices presentan mejor salud general que aquellas que son más pesimistas o que han soportado durante un tiempo prolongado una situación de estrés. También se ha comprobado que las emociones positivas están asociadas a respuestas biológicas, por parte del organismo, que protegen la salud del individuo.

     El optimismo parece, por sí mismo, crear la salud, pero también facilita un estado de ánimo positivo que incita al individuo a llevar una vida más saludable. Como si de un círculo vicioso se tratase.

     La esperanza también parece tener efectos beneficiosos sobre la salud. Las personas que viven con esperanza son capaces de resistir mejor circunstancias adversas y tener confianza en que la situación mejorará con el tiempo.

      El buen humor y la risa pueden suponer herramientas muy efectivas a la hora de combatir una enfermedad. Estar de buen humor hace que cambie la perspectiva de nuestros problemas. En cuanto a la risa, se la puede considerar como una liberadora de tensiones acumuladas. En cualquier caso, que el individuo se mantenga emocionalmente estable, hace más probable  que el sistema inmunológico actúe de forma adecuada.

     Sin contradecir lo dicho, hay que puntualizar que las emociones positivas ayudan a sobrellevar las enfermedades favoreciendo el proceso de recuperación, pero por sí solas no logran “curar” al individuo. Si a un paciente se le ha diagnosticado cáncer, deberá seguir el tratamiento prescrito por su médico. Las emociones positivas, en este caso, pueden contribuir a que el organismo se encuentre más fuerte y receptivo al tratamiento, y también ayudarán al paciente a aceptar y sobrellevar psicológicamente la enfermedad –lo cual redunda positivamente en su sistema inmunológico y por tanto en el curso de la patología-.

      Son muchos los estudios y las investigaciones que avalan estos datos: “vivir en positivo” es necesario para la salud.