miércoles, 6 de junio de 2012

PARA REFLEXIONAR

 

  Una caricia, la brisa fresca en la cara, una sonrisa, una palabra de agradecimiento, un paisaje estimulante, una buena noticia, lograr un objetivo, el abrazo de un amigo...son todas experiencias agradables que pueden suscitar en nosotros una sensación de bienestar y cierto grado de felicidad.


    Podríamos plantearnos varias cuestiones:

    - ¿Las sensaciones agradables son siempre el resultado de experiencias con nuestro entorno o es posible sentirse bien sin más?  


   - ¿Es quizá la "forma de ver las cosas" que suceden a nuestro alrededor la que determina las sensaciones que provocan las experiencias que vivimos? 

  -¿Todas las personas reaccionamos del mismo modo ante los mismos estímulos?


   -¿Es posible empezar a reaccionar de forma más positiva a las experiencias que vivimos? 


    -¿Las emociones positivas pueden influir en mi organismo?


  Preguntas complejas que pueden ayudarnos a comprender mejor nuestro pensamiento y nuestras acciones